La Delegación del Gobierno en Melilla ha iniciado una investigación tras el acto de racismo presuntamente perpetrado por agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) hacia un ciudadano musulmán en una cafetería local. Los insultos, que tuvieron lugar en un ambiente familiar, han sido condenados por la delegada del Gobierno, Sabrina Moh, quien afirmó que este tipo de actitudes son inaceptables en una sociedad democrática.
La Comunidad Musulmana de Melilla ha expresado su firme rechazo a los hechos, que, en caso de confirmarse, serían extremadamente graves y afectarían la convivencia y la dignidad personal. Además, se exige una investigación exhaustiva y la posible implicación de la Fiscalía por delitos de odio. La comunidad pide que se tomen medidas preventivas para evitar que tales conductas se repitan, argumentando que «la dignidad humana no se negocia».





