No todos los días pueden ser buenos… pero es que, en ocasiones, la mala suerte se ceba con nosotros. Estamos dispuestos a que la buena suerte se vaya de vez en cuando, pero la vida es demasiado corta como para desperdiciarla en malos ratos (aunque, normalmente, esto no podemos controlarlo).
Seguir leyendo artículo en Cabronazi.


