Un descanso completo y reparador depende de varios factores, como el tiempo que se destina para el sueño, o las condiciones de iluminación y temperatura del entorno. Pero lo más importante son los componentes que se usan a la hora de dormir, entre los que destaca ampliamente el colchón.

Un colchón adecuado a las características del usuario es la pieza clave para que la hora del descanso surta el efecto deseado. Pero no siempre resulta fácil elegir el modelo ideal, especialmente al tratar de buscar entre la amplia variedad de opciones disponibles en la actualidad.

Sin embargo, ha quedado demostrado que cuando se recibe la orientación adecuada, es posible seleccionar el modelo de colchón que resuelve la necesidad del usuario.

Entre los tipos de colchones que se ofrecen en el mercado, se pueden notar diferencias evidentes en cuanto a su estructura de fabricación y materiales empleados para desarrollar el confort deseado.

Principalmente, los fabricantes se encargan de establecer los rangos de firmeza que éstos pueden proporcionar. Este grado de firmeza es el factor clave para evitar que el usuario sufra de molestias y dolores de espalda al despertar. Pero para elegir el indicado, es indispensable que se tomen en cuenta algunas características del usuario, como su peso y tamaño.

Comercialmente, se establecen 3 tipos de firmeza del colchón, que se definen por rangos que van del 1 al 10. Del 1 al 3 se consideran colchones de dureza suave, que ofrecen un confort adecuado gracias a que ayudan a reducir los puntos de presión. Sin embargo, no son los más indicados para personas con peso elevado, mujeres embarazadas o bebés, pues pueden tender a flexionarse y generar problemas de columna.

Entre el 4 y el 7 se clasifican los colchones de dureza media, que son útiles para la mayoría de personas, aunque no son ideales para quienes posean sobrepeso, o pacientes que hayan sido diagnosticados con patologías relacionadas a problemas de columna cervical. Sin embargo, para personas con peso promedio, mujeres embarazadas y bebés son la opción ideal.

Por otra parte, los modelos de colchones que se clasifican en el rango de 8 al 10, se consideran sumamente firmes, por lo que son los más adecuados para soportar pesos mayores a 130 kg; o para las personas que necesitan un colchón totalmente firme que le ayude a solventar lesiones de las vértebras.

Pero existe una variedad que es muy interesante, la cual se trata de modelos duales, que cuentan con dos tipos de firmeza en el mismo colchón. Esto es sumamente importante para las parejas, pues es común que cada uno de los miembros posea características bastante diferentes y el mismo tipo de colchón no se adapte a sus necesidades.

Por otra parte, la estructura de fabricación es uno de los aspectos principales a considerar.

Los modelos más comunes son los colchones de muelles, que tradicionalmente se habían comercializado antes de la aparición de nuevas tecnologías del descanso. Sin embargo, este tipo de colchones han sufrido ciertas modificaciones para ser más versátiles, por lo que se han creado los colchones de muelles ensacados, que funcionan de manera independiente para permitir que al dormir en pareja, no se perciba el movimiento del compañero.

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Esta tecnología es muy acertada en la actualidad, y es ideal para aquellas personas que duermen junto a alguien que se mueve en exceso por las noches, ya que la estructura del colchón no permite que estas vibraciones afecten la totalidad de la superficie del colchón, con lo cual se asegura un descanso más placentero.

Otro de los materiales que tienen gran aceptación en la actualidad es la espuma viscoelástica, la cual se trata de una espuma de poliuretano especial, que se fabrica en distintas densidades y que permite que la superficie del colchón se adapte perfectamente a la silueta del usuario.

Esta tecnología también es conocida como Espuma con memoria, o “Memory Foam”, gracias a que tiene la habilidad de flexionarse lo suficiente para soportar las zonas de presión que requiere el usuario, y volver a su forma habitual cuando se deja de aplicar fuerza.

Este material es altamente recomendado por los especialistas de la salud, para tratar problemas de columna; que en conjunto con las almohadas viscoelásticas ofrecen el confort que se requiere para evitar las molestias en la zona cervical.

Otro criterio esencial que se debe tomar en cuenta a la hora de seleccionar el tipo de colchón ideal, es el confort térmico. Esto se refiere principalmente a la sensación que ofrece la superficie del colchón al entrar en contacto con la piel.

Algunos usuarios requieren que el colchón les ayude a mantener el calor corporal a una temperatura que les proporcione abrigo; mientras que otros que suelen padecer de calores nocturnos, prefieren los modelos de colchón cuyas superficies les proporcionan una sensación de frescura.

Para ello, lo ideal es verificar que el revestimiento externo del colchón posea las características de confort térmico adecuadas. Los colchones que cuentan con tejidos de lana, algodón o espuma, son perfectos para mantener el calor corporal. Mientras que los modelos revestidos con mallas y fibras perforadas, ayudan a generar frescura.

En este sentido también existen modelos de colchones que son versátiles, pues han sido diseñados con un revestimiento diferente en cada cara, de modo que puedan ser usados en invierno para mantener el calor, y en verano por su otra cara, para ayudar a regular las altas temperaturas.

Gracias a estos criterios, es posible seleccionar el modelo de colchón que se adapte a las necesidades de cada usuario, o de la pareja, para lograr el descanso ideal, a la vez que se cuida la postura y la salud en general.

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