Ahora puedes leer el artículo de La Voz del Muro sobre Todos son cómplices.
Llora, como un niño desconsolado, perdido, buscando algo que le sea familiar. No lo encuentra; nunca nada le fue familiar. Y como un trauma, los pensamientos le desgarran hasta hacerle heridas que no se curan. Jamás se borrarán. Cargará con el botiquín allá a donde vaya, pues nunca se sabe…





